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Claudia de Lima, la obra de arte

Claudiadelima

Navegar en facebook me produce náuseas. Me pongo nerviosa cuando se trata de que mi imagen quede expuesta y sea sometida al mismo círculo en que se mezclan suciamente toda cantidad de ideas absurdas y engorrosas. Yo me siento más cómoda en las redes donde parece que lo que publico es para mí, aunque en el fondo todas mis pueriles hazañas y hallazgos diarios se hagan igual de públicos. De cualquier manera, las ideas más retorcidas o quizás dignas de ser atendidas las pongo en mi red social privada que es mi libreta de notas. La del momento. Pero aunque las redes sociales me resulten abusivas, no puedo abandonarlas por razones. Una de esas razones es que si dejo una red social dejo de ser. Para llegar al objeto de esta publicación cerraré este párrafo con la clave: así como las redes me muestran cosas que no soporto, son quienes me han enseñado aquello que me recuerda para qué es la vida.

Claudia de Lima es una muchacha de Caracas… No. Mejor no. Claudia de Lima es arte, como dijo alguno de sus admiradores en su página de Tumblr “Los limones de Claudia”. Y yo de arte sé, lo que la vida me ha mostrado hasta ahora y es poco, pero hay obras que me remueven los organos hasta el punto de hacerme reventar en sutiles pero desgarradores frenesíes. Descubrí a Claudia de Lima en instagram un día y tuve que seguirla. Como su obra me quedaba medio incierta en la manera que era presentada en el portal, pasaron varios días antes de que me topara con su microblog. Me averguenza un poco describir la sensación experimentada puesto que, siento que mi sensibilidad queda expuesta, tan desnuda como Claudia en sus fotografías, pero lo que experimenté esa noche visualizando con detalle toda su obra es algo que llaman “Síndrome de Stendhal”. Para aquellos que siempre buscan describir el arte: el arte no se define, se siente.

Y como la obra de esta artista es ella misma, llevada a las formas, hecha imagen y concepto, convertida en persona y personaje, entonces decir que Claudia de Lima es arte no puede ser un error. Claudia y su obra, más allá de ser aquello que despierta una crítica y que sin duda sorprende e incomoda, es comparable con cualquier obra de arte grandiosa existente, sin importar que algunos piensen lo contrario. La osadía y la virtud de la artista, estoy segura, muchos la envidiarán o repudiarán, pero es inequívoco que se trata de una maravilla.  Finalmente quiero admitir que lo que Claudia hace me toca de manera particular porque me arde en los sentimientos propios, el por qué de su obra, según sus palabras, es un recordatorio de batallas y fantasmas personales. Dicho esto, no puedo más que agradecer a la basura que debo observar a diario a través de las redes sociales porque es evidente que detrás de cada facebook siempre habrá una Claudia de Lima. Ya hablaré de otros como ella en otros artículos.

Los invito sin duda y sin más palabras a valorar la obra de la artista en Los Limones de Claudia.

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