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El Fashion Film: más que una composición llena de sensibilidad

el fashion film

Hace días tuve la oportunidad de ver la película The Neon Demon, título que tuvo suficiente resonancia, al menos entre mis amigos de Facebook, quienes compartieron el trailer y el afiche debidamente, evidenciando su interés hacia ese trabajo. Meses después se publicó que la película participó en el Festival de Cannes este año y que no fue lo “suficientemente” aplaudida por las críticas. Con esto volvió a llamar mi atención, ya que de hecho en un artículo en Internet afirmaban que la pobreza de su valoración de parte del público general se debía simplemente a que no había podido llegar al público debido. De modo que, a este punto, por supuesto que no quería dejar de verla, además de que parecía una historia original muy bien adornada de una fotografía magnífica donde abundan el neón y la escarcha. Después de verla, alguien cercano la catalogó como “El Fashion Film de Amazon”, cosa que me llamó mucho la atención por ser, más que una ofensa, un chiste irónico.

El Fashion Film es un género poco conocido debido a su condición de película, generalmente corta, cuyo principal objetivo es promocionar una marca o una colección de alguna casa de modas. Esto la limita, por supuesto, a un público que está interesado en la moda. Pero, el Fashion Film está muy lejos de ser una categoría que se caracterice por incongruencias, fallas de trama y larguísimos espacios silenciosos plagados de simbolismos innecesarios, dando tiempo a que nuestra mente cree una película propia al ritmo de la música electrónica (sí, es una referencia del Demonio Neón). Karl Lagerfeld, por ejemplo, tiene ya un historial de películas de moda que son bastante originales y en las que, curiosamente, uno se olvida del hecho de que los personajes están perfectamente vestidos y maquillados. Contrario a lo que ocurre con la película de Amazon, donde, sin duda, es mejor poner atención a estos detalles, que ciertamente fueron muy bien cuidados y lograron una estética brillante, sin contar que la indumentaria empleada es proveniente de casas como Armani y Saint Laurent.

Por supuesto el Fashion Film se presta para valerse deliberadamente del surrealismo, la magia y de la composición inacabada, más bien artística. Sin embargo, este aspecto no ha sido motivo para subestimar el buen gusto del público a través del descuido de la sensibilidad ubicada en el carácter de los personajes y en las historias. Es por esto que veo la película de moda como una vía de encanto y deleite que puede sin duda alejarse mucho de la superficialidad, aunque parezca contradictorio. A fin de cuentas, los que apreciamos la “moda” sabemos que su magia no reside en hacernos seguir patrones, sino todo lo contrario.

Reincarnation y The Return, por mencionar algunas de mis favoritas, son películas de Lagerfeld con historias encantadoras, cada una muy diferente a la otra. El romanticismo, la nostalgia e incluso la vanidad, se exponen en estas películas de manera sencilla, sin demasiadas pretensiones, logrando de todas formas un llamado de atención que va más allá de ser meramente visual, sin llevarnos mucho menos a perdernos en imágenes aburridas. Asimismo, Gia Coppola se vale de la magia y la intensidad de la mitología en su reciente film The Myth of Orpheus and Eurydice, transportándonos a espacios fascinantes donde la indumentaria es dramática, protagónica y atípica, creando una estética visual que no necesitaba mucho más que una bella iluminación, como la que de hecho tiene. En conclusión, el resultado de El Demonio Neón sí se parece más a un fashion film que a otra cosa, y sin embargo hay mucha ironía dentro de esa afirmación.

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