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POSDATA por Daniela Gaitan
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Mustang, un retrato de juventud… Interrumpida.

mustang un retrato de juventud

Me pasó con Mustang lo mismo que con todas las películas que resultan ser fascinantes para mí: me estuvo persiguiendo insistentemente hasta que pude finalmente verla. La película no tiene error, aunque diga lo que diga la crítica acerca del final o la trama en sí. Mustang es una película fascinante, de principio a fin, en la que se observa de cerca la cultura turca, específicamente enfocada en una familia en extremo tradicional y religiosa. Las características de los personajes principales están preciosamente establecidas; son cinco hermanas, tres de ellas, las mayores, ya adolescentes, y por tanto, como lo dictan las costumbres de su familia, “listas” para el matrimonio. Además es necesario decir que la historia está acompañada de una banda sonora entrañable, que le hace cortejo a las profundas emociones que se despliegan a través de esta obra cinematográfica maravillosa.

La trama es un retrato cultural riquísimo, lleno de suspenso y emociones por la forma en que las tradiciones comienzan a incidir ineludiblemente en la experiencia juvenil y humana de estas niñas, pero sobretodo, y más que eso, es para mí una composición enfocada en la niñez, en la belleza de la diversidad de perspectivas entre los miembros de un mismo núcleo familiar. Mustang es un retrato de juventud y es un ejemplo de cómo cada persona abraza distintos valores en la medida que la vida sucede dentro de ella y en su entorno. La vida, es esta película y las películas que son la vida, son extraordinarias, sin embargo, esto no es otra cosa sino mi vaga y apreciativa opinión.

Por otro lado, los pinchazos duros de emotividad en Mustang son ilustrados por la nostalgia, la pena y el desagrado. La separación y la interrupción del curso natural de una vida, marcados por un giro sorpresivo y un destino imperativo e insoslayable. La película nos recuerda esa realidad de no poder decidir demasiado cuando eres tan joven, esa que todos de algún modo recordamos con acritud y que en la vida de cada uno fue tan distinta. El corazón me palpitaba fuerte y las lágrimas se me corrían al encontrarme ubicada entre estas hermanas, cuyo deseo no era otro que permanecer unidas y ser libres de elegir la vida de su preferencia; un deseo que en cada una se reflejó y se materializó en experiencias y reacciones distintas, dejándonos, como espectadores frente a un charco de resignación e impotencia, con los brazos atados, llenos de expectativas que se depositaban famélicas en un final esperanzador, que se dibujaba de distintas maneras en nuestras cabezas a medida que se reproducía el filme, cada vez más cerca de concluir. Una historia mágica, terrible y llena de realidades que ningún niño o adulto debe dejar pasar.

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